Iron Maiden en 2026: así viví su gira del 50 aniversario en Hellfest, París, Louisville y Costa Rica

Un festival que parece una ciudad, un apagón en pleno concierto, un calor extremo en Kentucky y una noche en casa. Así viví cuatro veces a Iron Maiden en el año de su 50 aniversario.

Hay conciertos que se disfrutan y otros que se recuerdan por lo que pasó alrededor. En 2026 vi a Iron Maiden en cuatro escenarios muy distintos, y cada uno tuvo su propia historia. La gira Run For Your Lives empezó el 27 de mayo de 2025 en Budapest y termina el 25 de noviembre de 2026 en Yokohama. Su repertorio es especial porque solo incluye canciones de los primeros nueve álbumes, desde el debut de 1980 hasta Fear of the Dark de 1992. También hay un cambio importante en la banda: es la primera gira desde 1983 sin Nicko McBrain, y Simon Dawson toca la batería en su lugar.

1. Hellfest, Clisson (Francia): el primer encuentro

Mi primera parada fue el festival más grande de metal de Francia. Hellfest se celebra desde 2006 y en Clisson se levanta cada año una ciudad temporal completa, con tiendas de merchandising, estudios de tatuajes y puestos de comida. La edición de 2026 se realizó del 18 al 21 de junio y reunió 183 artistas en seis escenarios, y 85 de ellos tocaban por primera vez en ese terreno.

Maiden cerró el viernes 19 de junio en el Mainstage 1. Ese día el escenario ya había recibido a Helloween (con un set por su 40.º aniversario), Accept y Queensrÿche, así que el público llegó a la noche con el ánimo muy alto. Para la banda era su cuarta vez como cabeza de cartel en Hellfest.

El show empezó a las 9:00 p. m. y duró 2 horas y 10 minutos. Antes de que apareciera la banda sonaron Doctor Doctor, de UFO, y The Ides of March desde los parlantes. Cuando salieron, lo primero que llamó la atención fue la energía: Bruce Dickinson sonaba como si tuviera la mitad de su edad, y Eddie apareció pronto en el escenario para pelear con varios miembros de la banda.

La primera parte fue un recorrido por sus primeros discos: Murders in the Rue Morgue, Wrathchild, Killers y Phantom of the Opera. Bruce presentó esa última en un francés muy fluido, y siguió hablándole al público en su idioma durante todo el concierto. Luego llegó The Number of the Beast, con llamaradas incluidas. Después hubo una pausa más tranquila con Infinite Dreams, que empezó con una intro de guitarra muy cuidada de Adrian Smith. Con Powerslave se escuchó el primer “Scream for me, Hellfest” de la noche.

Rime of the Ancient Mariner fue uno de los puntos más fuertes, tanto por lo visual como por lo sonoro. Mientras la noche se cerraba, empezaron a salir llamas desde lo alto de los edificios oxidados del escenario. Con Seventh Son of a Seventh Son, Bruce sostuvo una nota larguísima. En The Trooper, Eddie volvió a salir y Bruce ondeó una bandera de Francia. Y mientras Murray, Smith y Gers se turnaban los solos, Steve Harris y Simon Dawson mantenían un ritmo muy preciso.

Después de Iron Maiden, sonó el discurso de Churchill desde los parlantes y vino el cierre con Aces High, Fear of the Dark y Wasted Years.

2. París: la noche en que se fue la luz

El 22 de junio llegó el concierto más imprevisible de la gira. Fue en el Paris La Défense Arena, en Nanterre, un recinto que se inauguró en 2017 con un concierto de los Rolling Stones y que es el recinto cubierto más grande de Europa. Maiden ya lo conocía: el año anterior había llenado dos noches ahí, y esta vez regresaba específicamente para filmar el show para una futura película. Por eso el ambiente era especial. Además, fue un concierto sin teléfonos, y Evergrey abrió la noche.

El show avanzaba con normalidad. Habían sonado Murders in the Rue Morgue, Wrathchild, Killers, Phantom of the Opera, The Number of the Beast, Infinite Dreams y Powerslave, y entonces llegó 2 Minutes to Midnight. Cerca de cincuenta minutos después de empezar, justo al final de esa canción, un corte total de energía lo detuvo todo. El recinto se quedó a oscuras.

Lo que siguió fue una espera de una hora. A los diez minutos volvieron las luces de servicio del recinto, pero el escenario siguió en completa oscuridad. Todo ocurría en plena ola de calor, y la distribuidora Enedis señaló que el problema no parecía venir de la red pública, sino de la instalación eléctrica del propio recinto. Muchos asistentes aprovecharon para irse, y cuando la banda regresó ya se había ido bastante gente.

Cuando por fin volvió la energía, la banda retomó el concierto con Rime of the Ancient Mariner, y con las luces y la pirotecnia de vuelta el recinto se puso muy caluroso para el público y para la banda. Siguieron con Run to the Hills, que el público cantó al unísono, y la banda avanzó con Seventh Son of a Seventh Son, The Trooper, Hallowed Be Thy Name y Iron Maiden.

Pero el tiempo estaba contado. El concierto debía terminar a las 11:00 p. m., y el jefe de policía solo permitió extender el toque de queda hasta las 11:35 p. m., porque el transporte de la zona dejaba de funcionar a las 12:15 y no podían tener más de 30.000 personas en la calle sin forma de volver a casa. Bruce se lo explicó al público desde el escenario. Por eso se quedaron sin tocarse Aces High, Fear of the Dark y Wasted Years.

Después del show, Bruce reconoció la frustración: dijo que compartían la decepción del público, que encontrarían la forma de resolver las canciones faltantes en la película final y que lo que más recordarían era el espíritu increíble dentro del recinto. Esa noche quedó como una de las más raras de toda la gira.

3. Louder Than Life, Louisville (Kentucky): calor extremo y mucha franqueza

En septiembre crucé el Atlántico. Louder Than Life se celebró del 17 al 20 en el Kentucky Exposition Center y fue su 12.ª edición, con casi 200 bandas en siete escenarios, el cartel más grande armado por su productora, Danny Wimmer Presents. Ese año el festival se programó la semana antes que Bourbon & Beyond.

El festival tiene detalles que lo hacen único. El parque de diversiones Kentucky Kingdom abrió solo para los asistentes, con 17 atracciones incluidas en la entrada, y el fondo de montañas rusas se veía muy bien al atardecer. También había una zona dedicada a Iron Maiden llamada “Eddie’s Dive Bar”, con pinball de la banda, cerveza Trooper y un cóctel inspirado en Rime of the Ancient Mariner.

Maiden cerró el jueves 17, el primer día. El cartel de esa noche era enorme: Iron Maiden, Pantera y Megadeth como cabezas de cartel, además de Alice Cooper, Anthrax, Sabaton y GWAR. Pantera tocaba en su única presentación de 2026 en Estados Unidos, y Megadeth estaba en su gira de despedida.

Pero el protagonista de ese día fue el calor. Para la tarde la temperatura había llegado a unos 36 o 37 °C, y la sensación térmica superaba los 38 °C, con muy poco viento. Mucha gente en el público se descompensaba, y el personal médico y de seguridad trabajaba sin parar. Maiden salió alrededor de las 8:30 p. m.

Fue su regreso a Louisville por primera vez desde la gira Piece of Mind de 1983. El show duró dos horas y 17 canciones, con un fondo de templos antiguos, pirotecnia y luces láser. A pesar del calor, la banda no mostró señales de cansancio y Bruce corría por el escenario con la energía de alguien de 20 años, aunque tiene 68. Cerraron con Wasted Years.

Bruce también tuvo momentos de mucha franqueza con la ciudad. Cuando parte del público empezó a irse a la mitad del show, dijo que ahora sí quedaba quien quería un verdadero concierto de Maiden. Recordó que el año anterior, cuando asistió al festival, lo habían ubicado en un estacionamiento muy lejano donde nadie sabía que estaba. Y al despedirse, dijo que seguramente volverían a ver al público, pero no en Louisville. Aun así, fue una noche muy memorable.

4. Costa Rica: la noche en casa

El último capítulo fue el más especial. El 8 de octubre, Iron Maiden se presentó en su cuarta visita al país y por primera vez en el Estadio Nacional. Esa historia empezó en 2008: el 26 de febrero tocaron en el Estadio Saprissa, su primer concierto en Centroamérica, ante más de 25.000 personas. Después llegaron 2009 en Alajuela y 2016 de nuevo en el Saprissa, con Anthrax y The Raven Age. Ese debut quedó incluso en el documental Flight 666, donde el manager Rod Smallwood contó que esperaban un recinto de unas 7.000 personas y se sorprendieron cuando les dijeron que era un estadio de fútbol. En esa visita, además, se grabó Powerslave para el disco en vivo que acompañaba la película.

La espera de esta vez se sintió desde antes. Un grupo de 35 fans hizo fila durante seis días frente al estadio. Dentro, el show arrancó con The Raven Age, la banda del guitarrista George Harris, hijo de Steve Harris.

Luego, a las 7:40 p. m. sonó Doctor Doctor desde los parlantes, y llegó Maiden. Bruce, Steve, Janick, Adrian, Dave y Simon aparecieron y el estadio entero se rindió con aplausos y gritos.

Bruce fue el maestro de ceremonias: saltaba, corría de un lado a otro y le pedía al público que se sumara al show. Las primeras canciones fueron Murders in the Rue Morgue, Wrathchild y Killers, y en la gramilla y las graderías muchos no bajaron los brazos. Después apareció Eddie, gigante, con los ojos iluminados y un hacha, y el público enloqueció.

El repaso siguió con Phantom of the Opera y The Number of the Beast, con llamaradas, y un coro enorme llenó el estadio. En esa canción hubo tomas de películas de terror en las pantallas. Antes de Infinite Dreams, Bruce dijo que nunca habían tocado esa canción en Costa Rica y deseó que todos tuvieran sueños infinitos. Siguieron Powerslave, 2 Minutes to Midnight y la extensa Rime of the Ancient Mariner, con fuego y pirotecnia que encendieron la tarima. Y no faltó el famoso “scream for me, Costa Rica”.

Hubo un momento que me quedó grabado: Bruce ondeó la bandera de Costa Rica durante The Trooper. Más adelante, Aces High destacó por sus imágenes de combate aéreo en las pantallas. Y el público, de generaciones muy distintas, cantó en conjunto: quienes escucharon a Maiden cuando sus discos eran nuevos y quienes los descubrieron ya como clásicos.

El cierre reunió tres clásicos: Aces High, Fear of the Dark y Wasted Years. Bruce, que llevaba diez años sin dirigirse al público costarricense, se despidió evocando los créditos de las películas de James Bond y aseguró que volverían. Nadie puede saber si fue una promesa o una forma cariñosa de decir adiós.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *